OpenAI ha creado un ecosistema de modelos de inteligencia artificial con nombres cada vez más difíciles de seguir. Lo que comenzó con una secuencia clara (GPT-1, GPT-2, GPT-3) ha evolucionado en una lista de versiones con denominaciones que generan confusión entre los usuarios. Incluso Sam Altman ha bromeado sobre la necesidad de mejorar la estrategia de nombres.
Inicialmente, los modelos eran fáciles de identificar, pero con el tiempo han surgido múltiples variantes que han complicado la situación. Por ejemplo, en lugar de lanzar un «GPT-5», OpenAI presentó «GPT-4o», una versión avanzada de GPT-4 con mejores capacidades de voz y visión. Luego aparecieron modelos más ligeros como «GPT-4o-mini», pensados para ser más accesibles y eficientes.
A esto se suman los modelos de razonamiento, con nombres que rompen la lógica esperada. OpenAI introdujo «o1» en septiembre de 2024, un modelo que revisa sus respuestas antes de entregarlas, seguido de una versión más eficiente llamada «o1-mini». Sin embargo, no hubo un «o2» (probablemente por conflicto con una empresa de telecomunicaciones), y en su lugar llegó «o3» en diciembre de 2024, seguido por «o3-mini» en enero de 2025.
Diversidad de modelos
Más allá de los modelos principales, OpenAI ofrece tecnologías complementarias como DALL-E 3 para generación de imágenes, Whisper para transcripción de audio y TTS para síntesis de voz. Además, dentro de cada modelo pueden existir múltiples versiones con ligeras diferencias en rendimiento y capacidad de salida de tokens.
Incluso dentro de ChatGPT, la oferta es diversa. La versión gratuita funciona con «GPT-4o-mini» y tiene límites de uso, mientras que los suscriptores de «ChatGPT Plus» (20 dólares/mes) acceden a más consultas y características avanzadas. «ChatGPT Pro» (200 dólares/mes) ofrece acceso prioritario a modelos más avanzados y funciones experimentales, mientras que «ChatGPT Team» (30 dólares/mes) se orienta a pequeñas empresas con necesidades colaborativas. Por último, «ChatGPT Enterprise» ofrece acceso premium a grandes compañías con acuerdos personalizados.
La confusión en la nomenclatura de OpenAI ha sido reconocida públicamente por la propia empresa, que sigue ajustando su estrategia para hacer más comprensible su catálogo de modelos y servicios. De momento, sin embargo, los usuarios deben navegar entre múltiples nombres y versiones para entender cuál se ajusta mejor a sus necesidades.
